Arlen
Solórzano
Espigada
como una exuberante rama de trigo, Solórzano
es de las chavalas que se empecinan con sus
metas. "Soy de Managua. Tengo una hermana
y curso el quinto año de Arquitectura.
Desde
los 14 años estoy en el modelaje
porque siempre me pareció que las
Misses eran modelos. Aunque desde el 2001
vi que también eran intelecto. Por
eso decidí prepararme en el aprendizaje
del idioma inglés y en artes plásticas.
No
necesité ir al gimnasio porque soy
flaca de naturaleza y siempre cuido mi apariencia
personal, sobre todo mi cabello. Aunque
confieso que al principio me sentía
insegura por la competencia.
Sin
embargo, mi personalidad y carisma fueron
suficientes para romper con esa debilidad,
porque soy de las que pienso que no basta
una sonrisa para cautivar, también
se requiere simpatía y confianza
en sí misma.
Espero
ganar el cetro y llegar lejos. Tengo a favor
muchas cosas: mi preparación intelectual,
la confianza que transmito porque no le
tengo miedo a nada y no me intimida nada.
Lo
único que tengo en contra, quizás
sea lo expresiva que soy ya que hasta los
problemas reflejo en mi rostro y eso puede
percibirse como nerviosismo e inseguridad.
De
no ganar, seguiré con mi carrera.
Llevándome la ventaja de que he crecido
como persona y he aprendido a aceptar críticas.
Sin contar a mis once lindas amigas.
Pero
de momento me interesa dar lo mejor. Por
eso la noche de la elección me encomendaré
a Dios y luciré más radiante,
más segura", precisa.
Christian
Estrada
Una
de las más sofisticadas, Estrada
es de las muchachas que no pone "peros"
al trabajo. "Nací en la capital,
soy la mayor de cuatro hermanos y soy Licenciada
en Mercadeo y Publicidad.
Esta
es la primera vez que participo en un certamen
de belleza. Decidí hacerlo porque
estoy segura que el concurso me permitirá
proyectarme. Es decir, de alguna manera
seré conocida en buena parte de la
ciudad capital y eso me permitirá
conseguir mejores puestos, profesionalmente
hablando.
Además
el concurso te hace ver más glamorosa,
viajás mucho, recibes un buen trato
porque los patrocinadores hasta regalos
te dan y sos el centro de atención.
¡Estas son sus otras bondades!
Mi
meta es ganar el certamen o quedar entre
las cinco finalistas, por eso desde que
me inscribí en el concurso me habitué
a soltarme el pelo y a cuidar mi alimentación,
evitando las grasas y la comida chatarra.
Si
gano, me luciré en el exterior. A
favor tengo mi espontaneidad. Tal vez el
único punto en contra es mi excesiva
expresividad, que fácilmente queda
al descubierto en mi rostro.
Pero
eso puedo controlarlo al igual que el temor
de viajar sin mi familia. Sino gano planeo
prepararme para mi promoción de egresada
que acontecerá en mayo.
Aunque
a la fecha lo que me interesa es rezarle
a Dios, a Jesús, a María y
a todos los santos para lucir bien en la
gran noche. Ya que quiero brillar, mostrándome
más confiada, sonriente y súper
desenvuelta en pasarela", aclara.
Claudia
Salmerón
Exótica
y acogedora, Salmerón se distingue,
sobre todo, por su elocuencia. "Nací
en la capital. Soy la tercera de siete hermanos
y Licenciada en Economía y Ciencias
Políticas, con un postgrado en Administración
de ONG.
Para
serles honesta el sueño de ser una
Miss, es reciente. Dos meses atrás
la mamá de mi mejor amigo me motivó
tanto, que acabé decidiendo participar
porque amo mi país y me siento muy
orgullosa de ser nicaragüense.
Aparte
de que a toda mujer le gusta resaltar y
me pareció que yo tenía cualidades
para lograrlo. De forma que inicié
mi preparación física e intelectual
que incluyó visitas diarias al gimnasio,
adquisición de conocimientos en todo
lo referido a cultura y un fortalecimiento
de mi autoestima.
Voy
tras el cetro, con la meta de llegar como
elefante y no como hormiguita a Panamá,
donde acontecerá Miss Universo 2003.
Así es que de ganar, haré
bulla y seguiré apoyando a los niños
con baja autoestima.
Tengo
a favor mi fuerza de voluntad, mi carácter
fuerte, los planes de engrandecer Nicaragua,
mi figura, mi perfil, mi honestidad, mi
seguridad y espontaneidad. En contra ¡nada!
Si
después de todo, no lo logro continuaré
mi trabajo con ONG, con la ventaja de haber
conocido más mi país: su gente,
sus recursos; llevándome la amistad
de once lindas mujeres.
Aunque
de momento, sigo encauzándome en
la meta de ganar. Estoy encomendándome
a Santa Teresita porque espero salir como
una potranca suelta durante la noche de
la elección", enfatiza.
Hailey
Britton
Soñadora
y perseverante, Britton es de las chavalas
que se imponen metas. "Provengo de
Bluefields, soy la penúltima de ocho
hermanos y estudio Filología y Comunicación.
Desde
los diez años sueño con participar
en eventos de belleza, por eso me inscribí
en el concurso de Miss Nicaragua.
Y
me pareció que a los 21 años
era buen momento para vivirlas. Por eso
me preparé haciendo más ejercicios,
tomando bastante agua y alimentándome
de forma más balanceada.
Mi
meta es ganar el concurso porque sé
que puedo representar bien al país.
Una vez con el triunfo tengo en mente inclusive
apoyar a los niños pobres o desamparados.
A
favor tengo mi experiencia como modelo;
mi desenvoltura ante el público,
porque soy una presentadora de televisión
y mi figura. Y no tengo absolutamente nada
en contra.
Si
no lo logro, voy aprovechar la gente que
he conocido por medio del concurso; terminaré
mi carrera y me propondré trabajar
en los medios con cobertura nacional.
Sin
contar que llevaré conmigo una experiencia
bonita, once buenas amigas y nuevas relaciones.
Pero
hasta el momento, lo que me interesa es
luchar por ganar. Voy a encomendarme a Dios
para que me ayude en mi objetivo. Aunque
no necesitaré de ningún truco
la noche de la elección porque con
mi desenvolvimiento y presencia bastará",
indica.
Heidi
Robelo
Decidida,
Robelo nunca se deja amedrentar por nadie
ni por nada. "Soy de Managua, hija
única y estudiante de la carrera
de Administración de Empresas.
La
verdad es que participar en Miss Nicaragua
no fue algo premeditado. Es más,
hace como dos meses mis compañeros
de trabajo y familiares me convencieron
para participar. Al principio la idea no
me pareció porque nunca he estado
en concursos de belleza, pero después
pensé que era una buena forma para
enfrentar mis temores.
Además
me decidí porque pienso que este
es un título que te sirve para ayudar
a los demás.
Desde
entonces guardo la línea, porque
antes pesaba 160 libras. Espero ganar la
corona y poner en alto el nombre de mi país.
Mi idea es mostrar una imagen positiva de
nosotras.
A
favor tengo mi nivel intelectual, mi seguridad
y fuerza de voluntad. En contra, nada, ya
que soy de las que piensa que el que quiere
puede. Si no logro el triunfo seguiré
con mi vida: estudiando y trabajando como
agente de ventas.
Pero
eso sí, me iré con un crecimiento
personal porque aquí uno se descubre,
se desinhibe y vive una competencia complicada
con muchas emociones en juego porque por
un lado evoca la amistad, la solidaridad
y por otro el ego.
Sin
embargo, pienso en ganar. Me estoy encomendando
a Dios, para impactar con mi sonrisa",
cuenta.
Jamila
Abdalah
Extrovertida
y con los ánimos a flor de piel,
Abdalah es de las que irradia optimismo
hasta por los poros. "Vivo en Managua,
tengo una hermana de padre y madre, y diecisiete
hermanos sólo de padre.
Actualmente
estudio Ingeniería Industrial y Sistemas.
Desde hace dos años sueño
con ser una Miss, especialmente por el trato
de reina que una recibe y por la atención
que brindan los patrocinadores del concurso.
Aunque
tuve que esperar llegar a la universidad
para no quedarme atrás en cuanto
a preparación se refiere. Para este
certamen me he preparado leyendo, sobre
todo, los periódicos y haciendo ejercicios
a punta de caminatas ¡mi ejercicio
preferido!
Aspiro
a quedar entre las cinco finalistas del
concurso. Tengo a favor mi personalidad,
mi sonrisa, mi simpatía; mi experiencia
en el modelaje ya que hasta he sido portada
en algunas publicaciones nicaragüenses;
y mis ganas de triunfar.
En
contra, quizás mi capricho. De hecho
si gano, voy a dar lo mejor de mí.
Aunque si no lo logro pienso seguir con
mis estudios universitarios, conservar la
amistad de las once candidatas y continuar
modelando en la Agencia de Modelos Silhuetas.
Llevándome
conmigo la ventaja de haber vivido una experiencia
que nunca en mi vida podré repetir,
buenas relaciones y enlaces con los patrocinadores
del certamen.
Pero
ahorita en lo que más pienso es en
obtener un lugar. Me estoy encomendando
a la Virgen del Carmen para que me ayuda
a verme más segura, sin nada de nervios
y sonriente", apunta.
Karen
Paola Galo
Dueña
de una alta autoestima, Galo es de las chavalas
que nunca piensa en el fracaso. "Soy
leonesa, la segunda de cinco hermanos y
con estudios en la carrera de Arquitectura.
Desde
hace siete años sueño con
convertirme en Miss Nicaragua, porque es
uno de los eventos más importantes
del país. Incluso amigas que ya participaron
en el certamen me lo recomendaron porque
en él se viven experiencias maravillosas.
Por
eso me he preparado intelectualmente sin
escatimar esfuerzos, tomando como referencia
a Ligia Cristina Argüello, Miss Nicaragua
2001 y a Marianela Lacayo, Miss Nicaragua
2002, de quienes tomo sus consejos, entrevistas
y experiencia.
Mi
idea es ganar y dar lo mejor de mí
en este certamen. Sé que no tengo
nada en contra. Pero a favor innumerables
cualidades ya que soy luchadora, centrada,
segura, esbelta, atractiva y con grandes
deseos de superación.
Incluso
si quedara como finalista la gente podrá
ver en mí, las ganas de sobresalir
en el exterior, porque esa es una de mis
grandes metas. Si no gano lugar alguno seguiré
con mis estudios, contando con la amistad
de once candidatas; con nuevas relaciones
de gente importante; con popularidad; proyección;
y nuevos conocimientos.
No
obstante, lo que más me interesa
en estos momentos es concentrarme en el
evento, encomendarme a Dios sobre todas
las cosas para sobresalir entre las demás.
Mi
truco para la gran noche, es mostrarme con
seguridad. Sobre todo en pasarela y a la
ahora de desenvolverme frente al público,
así me verán", comenta.
Marisela
Rodríguez
Una
de las más sensuales, Rodríguez
se caracteriza por su paciencia y buena
vibra. "Provengo de Ocotal, Nueva Segovia.
Soy la número cuatro de seis hermanos.
En
estos momentos estudio Ingeniería
en Sistemas. Desde el año pasado
me entró el sueño por convertirme
en Miss Nicaragua por todo lo que se vive:
desde viajes hasta nuevas experiencias.
Inclusive
me animé a participar porque vi que
era fácil entrar al concurso, no
se requería de muchos papeles. Además,
a mí desde hace ocho años
me fascina el modelaje y todo lo relacionado
a la belleza.
Por
eso tengo conocimientos sobre las misses
que ha tenido el país, especialmente
en eso me preparé para este certamen.
No necesité ir al gimnasio porque
siempre he sido delgada.
Espero
llevarme la corona y hacer mucho por Nicaragua.
Inclusive si gano tengo en mente trabajar
con niños pobres y ayudar en lo que
sea. Tengo a favor mi popularidad y el hecho
de que el concurso nos favorece a todas,
sin excepción.
En
contra, sólo la falta de apoyo moral.
Si no obtengo la corona ni ningún
lugar pienso dedicarme al modelaje en la
Agencia de Modelos Silhuetas, continuar
mis estudios y promocionar el concurso Miss
Ocotal en mi ciudad.
Con
la gran ventaja de haber adquirido nuevos
conocimientos y nuevas relaciones a través
del certamen.
Aunque
en estos días estoy enfocándome
en mi preparación final, por eso
me estoy encomendando al Divino Niño.
Ya que espero lucir sonriente, segura y
natural en la elección", advierte.
Maritza Silva
Jovial
y sencilla, Silva se declara nacionalista
de pura cepa al punto que es una apasionada
por la cultura nicaragüense. "Soy
de Granada, la penúltima de siete
hermanos y una estudiante de la carrera
de Administración de Empresas.
Siempre
soñé con ser una Miss. Pero
tuve que esperar a cumplir los 18 años
para inscribirme en el concurso, gracias
a Dios con el apoyo de mis padres.
Para
mí el certamen es útil porque
se conocen nuevas culturas, nueva gente
y te da la oportunidad de representar al
país dignamente. Como todas, espero
ganar el concurso y para eso he adelgazado
con dietas a base de ensaladas y agua.
Por
otro lado me he dedicado a leer cosas referidas
a la cultura nicaragüense, para no
deslucir.
En
contra, sólo el color de mi piel
porque usualmente en el país las
que ganan concursos como estos son morenas,
por eso de la idiosincrasia... Pero yo sé
que perfectamente representaré a
la mujer nica.
Si
no gano, continuaré con mis estudios
e intentaré conseguir un trabajo
para ayudar económicamente a mis
padres, llevándome conmigo la linda
experiencia, a once buenas amigas y nuevos
conocimientos.
Por
lo pronto me encomendaré a la Virgen
de Guadalupe para controlar los nervios
durante la elección, porque ese día
espero cautivar al público con mi
naturalidad y sencillez", detalla.
Marynés
Arguello
Glamorosa,
Argüello se destaca por su recato y
autonomía. "Soy de Managua,
la mayor de cinco hermanos y egresada en
la carrera de Mercadeo y Publicidad.
Desde
los diez años, jugaba a ser una Miss.
Pero hasta los 23 decidí aventurarme
en el concurso de Miss Nicaragua porque
con los años percibí su buena
organización.
Este
es el segundo concurso de belleza en el
cual participo. Y creo que este certamen
es una gran oportunidad para dar a conocer
una imagen positiva del país, más
allá de los escándalos políticos.
Intelectualmente
me he preparado en todo. Asisto al gimnasio
y tomo mis descansos. Mi finalidad es ganar
el cetro y convertirme en una Miss Universo,
porque espero sobresalir y quiero que el
país sobresalga.
A
favor tengo mi experiencia en el modelaje
y en el escenario porque también
soy bailarina. Así como mi personalidad
y mi buen corazón. En contra, quizás
el temorcito que da el participar en concursos
de gran envergadura.
Pero
me siento segura. Si no logro la corona
seguiré estudiando, porque me fascina
diseñar ropa, llevándome conmigo
toda la preparación que te brindan
en el certamen y que te vuelve más
segura, más glamorosa y mejor interiormente.
Aparte de las once buenas amigas.
Estoy
dirigiendo mi energía positivamente
porque quiero ganar. Voy a encomendarme
a Dios y a la Virgen para lograrlo. En la
gran noche espero conquistar con una alegría
desde muy dentro", sostiene.
Miriam
Zúniga
Con
un misterio a flor de piel, Zúniga
es de las jóvenes que no se dejan
vencer por nadie. "Vivo en Managua,
tengo un hermano menor y curso el cuarto
año en Ingeniería en Sistemas.
Para
serles sincera en mis metas no estaba el
participar en este certamen, aunque ya tengo
cierta experiencia en eventos de belleza.
La verdad es que fue una decisión
rápida, de hace tres meses, que tomó
por sorpresa a toda mi gente.
Decidí
figurar entre las candidatas porque en los
concursos anteriores me fijé que
no sólo contaba la belleza física
sino también lo intelectual y eso
me pareció interesante, porque crecés
interiormente.
De
manera que me he preparado en el gimnasio,
más de una hora por día; he
recorrido el país junto a mi familia;
he leído libros de literatura y sobre
aspectos de la vida internacional.
Mi
fin es ganar la corona, sobresalir en el
concurso de Miss Universo 2003 e ir más
lejos de donde llegó Ligia Cristina
Argüello, Miss Nicaragua 2001.
En
esto, tengo a favor mi personalidad. Y en
contra, tal vez mi timidez que en estos
certámenes puede ser un arma de doble
filo. Si no lo consigo pienso meterme de
lleno en mi carrera y después especializarme
con algún postgrado, sin dejar de
participar en concursos de belleza.
Sin
embargo, tengo una mente positiva y me encomendaré
a Dios para lograr mi objetivo, porque quiero
aparecer enérgica, arrolladora en
la noche de la elección. ¡Voy
a echarlas todas!", confiesa.
Nadia
Martinez
Atractiva
y con una sensibilidad sin límites,
Martínez sobresale por su vitalidad.
"Soy de Managua, la número dos
de cuatro hermanos y con una hermana gemela.
Estudio
Administración Turística y
Hotelera. Desde los diez años tuve
la idea de ser una Miss Nicaragua, incluso
hasta hice un pacto con mi hermana en aquel
entonces.
Sin
embargo, hasta los 22 años me decidí
involucrar en el concurso porque quiero
conocer más mi tierra. Además,
este certamen te ayuda a madurar, a conocer
nueva gente y te permite hacer nuevas amistades,
como las once candidatas.
Mi
preparación no ha implicado mucho
porque desde niña estoy involucrada
en el mundo del modelaje y de la fotografía.
Como todas las concursantes, espero ganar
aunque si lo logro estaré triste
por el resto.
Mi
interés es llegar hasta donde se
pueda y cambiar la opinión internacional
sobre el país. Planeo cambiar esa
mala imagen que en el exterior tienen de
Nicaragua, dar a conocer lo positivo que
tenemos, ayudar a los niños pobres
y combatir la pobreza.
A
favor tengo mi experiencia, mi carisma,
lo sociable y desenvuelta que soy porque
no me atemoriza ni el público ni
las cámaras. En contra, no tengo
nada. Si al final no lo consigo, continuaré
con mis estudios y con el modelaje, porque
uno de mis sueños es convertirme
en una modelo profesional.
Pero
ahora me encomiendo a Dios Todopoderoso
para lograr la corona. Mi truco para la
gran noche, será mi sonrisa",
puntualiza.
Entrevistas
por Amparo Aguilera; Art¡culo y Fotografías
cortesía de La Prensa